08 abril 2011

Ai Weiwei secuestrado por la dictadura china


Ai Weiwei es un artista chino, que hace pocos meses se hizo famoso por una instalación de pipas de girasol hechas de porcelana en la Tate Gallery y por su diseño del estadio olímpico de Pekín. Se ha caracterizado por sus acciones contra el poder en todas partes del mundo, pero hasta ahora había sido un poco el niño mimado del régimen. A raíz de las Olimpiadas empezó a criticar al régimen chino y fue tras el terremoto de Sichuán cuando su separación con el régimen se hizo más evidente, al criticar la mala construcción de escuelas en la zona afectada. Ahora ha desaparecido en un aeropuerto chino, después de haber sido detenido por la policía secreta.

Los dirigentes dictadores chinos han dicho que su detención se ha debido a razones económicas, pero vaya, ni se le ha acusado formalmente ni han reconocido donde se encuentra en estos momentos. Da la casualidad que últimamente Ai Weiwei se había implicado en la lucha porque se supiera la verdad del caso de la leche adulterada que tantos bebés ha matado o malformado. El gigante chino parece que también tenga miedo que las revueltas que se están dando por el mundo árabe les llegue, y desde hace un tiempo está deteniendo a muchos dirigentes de la oposición como por ejemplo al ecologista Wu Lihong, al abogado Xu Zhiyong o al periodista Zhao Ya.

Ai Weiwei dijo hace poco: "Tenemos un gobierno que, después de 60 años en el poder, no le da a su propio pueblo el derecho a elegir a sus líderes"

Mientras tanto occidente mira hacia otro lado mientras sigue negociando con los dictadores

Fuente: BBC Mundo

2 comentarios:

xurxo dijo...

Si esto hacen con los que son conocidos fuera de China, qué estarán haciendo con tantos anónimos.
Occidente calla como ha callado tantas veces...

Un saludo.

Benet dijo...

Totalmente de acuerdo, la dictadura china es muy feroz con todos los que no siguen sus ideales. Y es verdad, en Occidente últimamente sólo sabemos quejarnos, que si los políticos, que si los bancos, que si los dictadores, pero no nos movilizamos ni por saber morir.